¿Sabemos qué pasa con nuestros datos, tweets, comentarios en redes sociales, fotos, vídeos y otro contenido de carácter personal una vez pasamos a mejor vida? Actualmente, ¿quién gestiona aquellas páginas de perfiles personales en dichas redes sociales una vez el propietario de la misma no está para poder hacer ese trabajo? Y, llegado el momento, ¿podemos planificar nuestra marcha, en caso de quererlo así, y organizar nuestra herencia digital? A continuación os expongo algunas de las respuestas a estas preguntas después de haber leído hace unos días un artículo en el periódico que hablaba sobre el tema (El dol a través de facebook).

Facebook

En el caso de Facebook existen varias alternativas. La primera, y más simple, es dejar la cuenta abierta para que amigos, conocidos y familiares realicen sus comentarios, cuelguen fotos, y muestren sus condolencias como si el propietario del perfil aún siguiera vivo. Dicha cuenta se cerrará teniendo en cuenta los mismos parámetros que Facebook  podría considerar oportunos para cualquier otro usuario sólo que no le constará que dicho usuario haya muerto. También podemos notificar a Facebook la muerte del usuario o bien solicitar la creación de una  Cuenta conmemorativa donde dejar mensajes. Es decir, se elimina el perfil pero se mantiene la posibilidad de dejar mensajes de apoyo y recordatorios. Entre otras cosas, no podremos etiquetar el perfil en fotos ni comentarios y se eliminará de la base de datos de las notificaciones (aniversarios, eventos, etc.).

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Twitter

Con Twitter es algo más complicado y aún no existe la posibilidad de un perfil específico en twitter para difuntos. Además, el procedimiento para notificar y denunciar las muertes de usuarios en su red social parecen ser algo más difíciles (entre otras cosas, nos piden la documentación vía correo ordinario o fax que, personalmente, me parece algo paradójico hablando de nuevas tecnologías…).

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Casi una década nos separa ya del lanzamiento de Facebook en el mundo y, con él, el auge y la inclusión de las redes sociales y la socialización en línea en nuestras vidas pero, al parecer, aún estamos algo alejados para poder decir que hemos podido gestionar este hecho y convivir (maldita paradoja!) con nuestra muerte digital. Para acabar, y como curiosidad, me gustaría acabar hablando de aplicaciones o portales que nos permiten seguir activos en la red de distintas formas, entre ellas Lives_ON (donde podemos designar un gestor de nuestra cuenta, que decida si quiere mantenerla activa o desactivarla, y ésta seguirá twitteando aquellos artículos que eran de nuestro interés) y DeadSoci.al (portal web desde dónde podremos enviar mensajes privados a las distintas redes sociales que se activarán una vez hayamos muerto).